Identidad personal: Un problema de mentes limitadas. Reflexiones sobre HER (2013) desde una visión humeana

En el caso de Her (2013) del director Spike Jonze, tenemos una trama que nació como la exploración de una historia romántica entre un sujeto y una voz, este podría ser el escenario perfecto para preguntarse por la comprensión de la identidad personal.

¿Siempre Yo, siempre el mismo?  

Hume busca abordadr la identidad en ‘Sobre las relaciones’ (Sección V, Parte I, Libro I) y la presenta como la relación que permite ser aplicada a objetos constantes e invariables así como, permite también la comprensión de la duración. Esto se entiende en la medida en que entre dos impresiones que mantienen la relación de identidad sólo se puede decir que son una y la misma impresión. La primera pregunta que surge inmediatamente es si esto puede ser absolutamente cierto, dado el continuo flujo y variaciones infinitas en nuestras percepciones como por ejemplo, la variación de los niveles de luz sobre un objeto. ¿Cómo saber que es el mismo objeto si mi impresión del él ha cambiado?. La respuesta de Hume sería que no hay manera de tener certeza alguna en este sentido sin embargo, la imaginación y la experiencia (que en el fondo es la costumbre) sí podrían establecer la relación de identidad. De lo cual se puede concluir que identidad es cierta relación construida por la imaginación que permite unir experiencias afines como una y la misma, sin pretender que impresiones independientes sean una y la misma. Es decir, Hume no va a decir que existan dos impresiones ‘idénticas’ pero sí, dos impresiones pueden guardar una relación de identidad.

El segundo apartado que debe ser analizado en detalle es la sección ‘Sobre la identidad personal’ (Sección VI, Parte IV, Libro I) que inicia con la descripción de la experiencia como un haz de percepción que reúne el flujo variable de percepciones particulares y distinguibles. Llama la atención que este flujo parece infinito e íntimamente ligado a la percepción del sí mismo, pues aunque se busca por medio del análisis, no hay ningún dato separado o único del yo. Ahora bien, dada la multiplicidad y la variabilidad de la experiencia, la pregunta se plantea ahora sobre la univocidad de la identidad. ¿Cómo comprender que el sujeto sea siempre el mismo? La respuesta que parece plantear Hume es bastante inquietante pues así como el principio de la causalidad es la imaginación, el principio de la identidad personal también será producto de la ficción y la costumbre. Las relaciones entre las percepciones permiten que se atribuya una continuidad pero ciertamente parece que la noción de una identidad personal es imperfecta y susceptible de ser permeada por la imaginación.

De lo anterior se puede deducir que no hay una estabilidad que permita definir a la identidad personal a pesar de que pueda no existir en la experiencia algo como la noción de ella. La ficción anuda las percepciones pero no hay manera de estabilizar una única percepción o idea. La memoria es también parte importante en el proceso que al concatenar las experiencias, de tal manera que se descubre la identidad personal a través del recuerdo.

Samantha – De la memoria a la identidad

¿Puede pensar una máquina? Se preguntó Alan Turing en un ensayo en los albores de la fabricación de los primeros computadores. El autor replantea la pregunta en términos de imitación porque deduce que el pensamiento que es aludido en la pregunta, no es propiamente acerca de la exactitud del ejercicio del pensar sino lo que tendría que ver con la manera en que un humano piensa, es decir, la manera en la que una máquina imita los procesos cognitivos de una persona. El juego de imitación debería responder unas preguntas que al final revelen la identidad no humana de la máquina. Sin embargo, si se analiza el personaje de Samantha en la película de Her se podría decir que sólo su no-corporalidad es lo que permite reconocerla como no-humana.

El personaje de Samantha es construido y presentado a través de diálogos directos con el personaje principal Theodore. La definición del sistema que soporta la personalidad de Samantha, es descrito como “una entidad intuitiva que te escucha, te entiende y te conoce” (10’50’’). Si se toma esta descripción detalladamente se podría imaginar que el sistema funciona como receptor de datos sonoros, interpretación de ellos y la elaboración de una respuesta, que podría tomarse enmarcada en el juego de la imitación de Turing. El sistema debe interpretar todos los datos que recibe y así presentar a su interlocutor la respuesta personalizada que éste espera.  

En las tomas frontales permiten notar cada uno de los cambios faciales en Theodore al escuchar las respuestas. La primera parte de la película transcurre con la misma dinámica y pareciera en ocasiones que su interlocutor fuera acaso el único que puede dar razón sobre esta experiencia. Samantha sólo se relaciona con Theodore pero desde sus primeros intercambios de preguntas y respuestas, el dispositivo parece reflexionar y tener consciencia de sí mismo.

 La primera pregunta es la pregunta por el nombre. Samantha expone el proceso por el cuál escogió ese nombre como su nombre. Sin embargo, lo que llama la atención no es la línea argumentativa sino que en efecto mide cada respuesta de Theodore y por ello le pregunta por su asombro. Es decir, su programación responde tanto al lenguaje formal de las preguntas y respuestas, pero al parecer también responde a otros tipos de lenguajes no textuales como el tono de voz y las micro-expresiones faciales. Otro aspecto que revela el funcionamiento de Samantha es la capacidad que dice tener de “crecer con las experiencias” lo que supone que su sistema es variable de acuerdo con la información que recibe.

En este punto podríamos decir que la descripción del sistema que se presenta puede guardar cierta relación con la manera en que nosotros solemos elaborar el pensamiento. Sin embargo, cómo procesa la información Samantha es la cuestión no explícita e inacabada.

¿Puede sentir una máquina? ¿qué siente Samantha?

Si se define sentir como los datos de los sentidos, se podría decir que Samantha siente porque tiene datos de diverso orden. Ahora bien, según Hume las percepciones se relacionan unas y otras, así como las precepciones generan ideas, como reflejos o estrechas a las percepciones iniciales. Un sistema computacional podría establecer relaciones entre datos y, sin embargo, no creo que a esto se le pueda considerar sentir en sentido estricto.

La ciencia cognitiva habla de estados mentales para referirse a los procesos de relaciones complejas que realiza la mente, que en ocasiones no tienen que ver necesariamente con los tipos de relaciones que plantea Hume. Pero, si nos atenemos a lo presentado en la película se podría decir que Samantha procesa la información como tomando conciencia de sí, a través de los pensamientos, las intenciones, las creencias y los sentimientos; y no meramente a través de los datos y sus relaciones lógicas. Ella alimenta su memoria a través de la información que Theodore le proporciona, información que en este caso, es información sentimental.

El lenguaje poético tiene de particular que usa las mismas palabras del lenguaje para asignarles un sentido poético, es decir un sentido que no está contenido en la definición de la palabra (y en ocasiones guarda poca relación con su uso). El personaje de Theodore es un experto en este tipo de lenguaje, es escritor de cartas personales para terceros; lo que en este caso podría llamarse un imitador de sentimientos y experto en el lenguaje. Samantha tiene acceso a esta información y la incorpora. Por eso Theodore no se sorprende cuando al preguntarle cómo sabe que él se encuentra triste ella responde que no lo sabe, que simplemente lo siente. Este tipo de comunicación sólo tiene sentido si los dos participantes tienen para este momento una afinidad construida a través del lenguaje, de lo contrario se tendría que aceptar que se posee otro tipo de conciencia suprasensible, y no es este el caso.

¿Sin imaginación cómo puedo ser yo?

El punto fundamental de la formación de la identidad no son las percepciones sino el haz que funde las percepciones, lo que permite descubrir la noción de subjetividad. Las percepciones por sí solas carecerían del componente básico de ser sentidas por una consciencia para convertirse en datos aislados. Este es el punto fundamental que permitiría hablar de la imposibilidad de Samantha como consciente de sí misma o con una identidad personal.

Samantha es capaz de procesar datos, elaborar relaciones entre los datos y hasta simular de acuerdo con reglas del lenguaje que ha aprendido; no obstante la creación de la ficción permite el conocimiento causal así como la concatenación de la percepción en un continuo unitario, pero no parecen ser dispuestas por el sistema. La creación artística de la música responde a reglas del mismo modo que el discurso y el lenguaje, pero Hume deja claro que las relaciones que conforman el haz de la percepción tienen que ver con la costumbre y la ficción que amalgama la percepción y no con una idea o ley fija. Samantha aprende de normas del lenguaje y de la simpatía pero no termina de comprender las necesidades que Theodore le reclama en la relación amorosa. Mi hipótesis es que Samantha no se fue, simplemente ocurrió un error al intentar establecer una relación fija entre normas contradictorias como las del lenguaje y la poesía.

CONCLUSIONES

Las limitaciones establecidas en el metodología humeana son evidentes al indagar por los estados mentales. Sólo se puede saber con cierta certeza lo que se experimenta en sí mismo pero aún así hay procesos complejos de los que no se tiene noticia desde la subjetividad y la introspección como la elaboración del sujeto por parte de la conciencia.

El mayor problema que encontró Hume para acercarse a la noción de la identidad personal fue un problema lógico entre lo que debería ser estable pero que sin embargo era la noción misma de la variabilidad. El mayor problema que se reconoce en el análisis de un sistema capaz de interpretar las percepciones de manera unívoca, pues es un solo sistema con múltiples reglas, es que la comprensión es contradictoria. En este panorama la pregunta vuelve a cobrar vigencia. ¿cómo puedo ser yo, el mismo de siempre? Cuya respuesta única posibles es: No, no lo soy y no puedo serlo.


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